Capítulo VIIII (IX)

di que no

Dime que dijiste no

Capítulo nueve

[GRACIAS POR LEER HASTA ACA, ESPERO NO HAYAS SIMPLEMENTE LEIDO EL PRIMER Y ULTIMO CAPITULO! :)]

Escribí esto como una forma de cerrar la puerta a este sentimiento, para dejar ir el pasado. No quiero pretender que lo que sentí por él no fue real, pero finalmente puedo tomarlo como lo que fue, un bonito recuerdo. Desde hace cinco años no sé nada de él, aunque no puedo evitar que en ocasiones su imagen invada mi mente. Tenía tanto resentimiento dentro mí, tantos sentimientos y pensamientos que me forzaba a reprimir porque pensaba que era la mejor forma de olvidarlo y seguir adelante con mi vida; pero esto solamente empeoraba las cosas. Finalmente tuve el coraje que necesitaba para escribir esta historia, para depositar mi corazón en cada una de estas páginas y obtener lo que tanto necesitaba, cerrar por completo ese capítulo de mi vida.

Amelia terminó de escribir esas últimas palabras y cerró su cuaderno, al hacerlo puso su mano izquierda sobre el cuaderno, su dedo índice tenía un anillo de compromiso, oro amarillo, un diamante en el centro y pequeños adornos de diamantes a los lados. Luego, vio a través de la ventana de un apartamento de Hollywood, faltaban pocos minutos para el anochecer y el cielo estaba de un azul precioso. Mientras admiraba la vista, recordó las muchas ocasiones en las que había apreciado el atardecer desde la ventana de su pequeño apartamento en Nueva York.

Alguien llamó a la puerta, ella se levantó rápidamente y caminó hacia la entrada vistiendo un elegante vestido rojo, con espalda descubierta. Abrió la puerta y el caballero que estaba afuera alagó lo hermosa que se veía y le dio un beso, era Hasan. El estaba elegantemente vestido y listo para atender la premier de su película Mandalvel, una historia de suspenso escrita por Amelia Bernal y dirigida por Hasan Tooray.

La película fue tan exitosa que los productores decidieron filmar la secuela. Esta nueva película sería filmada en Nueva York. Debido a su historia con Gael, la última cosa que Amelia quería era regresar a esa ciudad, de hecho había prometido que nunca regresaría.

– Han pasado varios años ya, estoy seguro que no será tan malo, él está en Chicago. Además no quiero tener que estar viajando a cada rato para poder verte, te quiero ahí, conmigo – dijo Hasan, tomando las manos de Amelia.

Amelia hizo una pausa, y después de respirar profundamente lo volvió a ver y aceptó ir – Tienes razón, está bien iré contigo –

Mientras el taxista manejaba por Time Square y Broadway, todos esas memorias regresaron a ella, tan reales como el día que las presenció. Y aunque ella pensó que sería insoportablemente doloroso recordarlas, no lo fue. Recordó la noche que fue al musical de WICKED como la noche que presenció el mejor musical que hubiese visto; y no como su primera cita con Gael. Y mientras pasaban por la ciudad hacia el hotel Marriot Marquis, recordó esas dos semanas que pasó explorando la ciudad, como los días en los que visitó lugares icónicos de la capital del mundo; y no como el momento en que comenzó a desarrollar sentimientos por este extraño que rompió su corazón.

El taxista estaba ahora frente a la entrada del hotel, ella salió del vehículo y después de sentir esa congelada brisa soplando sobre sus mejillas, sonrió con gratitud. Estaba de regreso a la ciudad que le había abierto las puertas, la ciudad que nunca duerme, la ciudad que hace realidad tus sueños aunque a veces tienes que pagar un precio.

La filmación estaba yendo maravillosamente, y después de editar las escenas se vería aún mejor. Hasan estaba muy emocionado y complacido con los actores, tenía una corazonada que esta película tendría aún más éxito que la primera. De pronto, Amelia recordó que su pastelería favorita estaba a pocas cuadras del sitio de filmación, así que decidió visitar el vecindario y ver si aún estaba ahí. Era una pequeña pastelería, pero tenía los cinnamon rolls más deliciosos del mundo. Era muy suaves con la cantidad justa de canela; ellos los calentaban por ti y derramaban glasear fresco y calientito, no eran súper dulces más bien eran una verdadera delicia.

Después de algunos minutos caminando, llegó a la pequeña tienda que, afortunadamente, aún estaba ahí. Ordenó su cinnamon roll y se dispuso a regresar a la filmación. Habían pasado más de cinco años desde la última vez que comió uno de esas delicias celestiales. Cuando estaba a punto comer el último trozo, un hombre pasó corriendo con su perro, el perro ladró a Amelia haciéndola estremecer y botar el último pedacito. Estaba tan enojada y el hombre ni siquiera se disculpó. Ella volvió a ver el trozo el en suelo y mientras lo hacia algo la hizo levantar el rostro hacia un punto específico al otro lado de la calle. Había un hombre apuesto viéndola, vestía un largo abrigo negro y una bufanda que combinaba perfectamente con sus ojos color miel. El la estaba viendo con esa sonrisa que tantas veces la había hecho sentir mariposas en el estómago, todos esos recuerdos regresaron a ella como una secuencia de escenas en su cabeza. Ella se paralizó, no sabía si quería salir huyendo y pretender que eso no estaba pasando o si quería correr y cruzar la calle para asegurarse que sí estaba pasando. Así que no hizo nada y simplemente se quedó en esa posición por algunos segundos, luego, le sonrió. Gael cruzó la calle y caminó hacia ella, al llegar la abrazó.

– Han pasado tantos años – dijo, aquella sonrisa fija en su rostro.

– Sí, varios años – respondió ella casi si expresión en el rostro.

– ¿Y… haz regresado para quedarte? ¿de regreso a tu viejo apartamento? ¿O solo haz venido de visita? –

– No, estamos filmando una película. De hecho me estoy quedando en el hotel Marriot Marquis, me parece curioso que tu eres la razón por la que conozco ese hotel – ambos rieron.

– Quieres… ¿tienes algún compromiso en este momento? ¿quisieras tal vez ir a un café? –

– Me encantaría – respondió automáticamente, como si sus labios hubiesen perdido la conexión con su cerebro.

Fueron a un café.

– Escuché que te mudaste – dijo él.

– Sí, me mudé –

– ¿A dónde, si no es mucho preguntar? –

– California – respondió ella, colocó su abrigo en el respaldo de su asiento y se quitó los guantes dejando ver su anillo de compromiso.

– ¿¡Es ese un anillo de compromiso!? – preguntó sorprendido viendo la mano de Amelia – Dime que dijiste no, pero te quedaste con el anillo de todas maneras – dijo bromeando aunque deseaba que fuera cierto.

– Hasan me propuso matrimonio – respondió en tono serio – No iba a estar esperando, deseando que cambiaras de opinión Gael. Te fuiste y todo lo que me dejaste fue una mísera carta, ¡te llamé tantas veces y no pudiste contestar! No tienes idea como me sentí – Amelia intentaba retener las lágrimas pero no pudo soportarlo y empaparon sus mejillas.

– Fui un desgraciado, no sé qué pasó por mi mente, fue el peor error de mi vida. Regresé, pero tú te habías marchado, tus amigos no quisieron decirme dónde estabas y tu teléfono ya no funcionaba. Pero me quedé acá, esperando que algún día tú regresarías y entonces yo estaría acá cuando eso sucediera. Y ahora tú haz regresado – dijo, intentó tomar sus manos, pero ella las apartó rápidamente.

– ¿Cómo puedes pedirme que deje a Hasan por ti? El siempre ha estado ahí para mi, El fue todo lo que tú elegiste no ser – secó sus lágrimas, tomó su abrigo y se dirigió hacia la salida. Gael tomó su mano y la detuvo.

– Amelia, espera. Te amé entrañablemente y aún te amo, siempre serás el amor de mi vida y nunca me perdonaré por haberte perdido. Por favor, si aún me amas… no te cases con él – ella se marchó sin decir palabra alguna.

Regresó al sitio de filmación, su rostro denotaba que había llorado. Hasan se acercó a ella y le preguntó qué le sucedía, y ella le respondió que había visto a Gael.

– ¿De qué hablaron? – preguntó Hasan preocupado.

– Dijo que había regresado y que me había esperado todos estos años – respondió, una lágrima salió de sus ojos.

– Amelia, no estás pensando en regresar con él ¿verdad? – ella no respondió nada – ¡No puedo creer que aún sientes lo mismo por este hombre! – dijo con disgusto – Amelia por favor di algo –

– Regresaré al hotel, necesito pensar – dijo y se marchó.

Así lo hizo. Regresó al hotel, sacó su cuaderno con todas sus memorias de Gael escritas en él y las leyó una vez más. Revivir todos esos preciosos momentos solo hizo su abandono aún más doloroso. Después, volvió a ver su anillo, su mejor amigo, el hombre que siempre la había apoyado a quien ella a quien ella amaba pero no tanto como él a ella. Estaba observando ambos objetos cuando alguien llamó a su puerta, ella se levantó, su corazón estaba palpitando rápidamente deseando tantas cosas al mismo tiempo. Giró la manija y al ver quién estaba tras la puerta sosteniendo una rosa amarilla, sonrió.

[Espero hayas disfrutado esta historia y que no hayas solo leido el primer y ultimo capitulo de lo contrario nada de este capitulo tendra sentido y LA ROSA AMARILLA NO TENDRA NINGUN SIGNIFICADO ❤ :). si te gusto ¿Me harías un gran favor? Por favor haz lo siguiente :]

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Gracias por leer esta historia de principio a fin, en serio que me hace muy feliz ❤ :D! 

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