Capítulo V

Dancing class

Aquella clase de baile

Capítulo cinco

¡Esos hermosos comienzos! Ese sentimiento que nos sobreviene cuando recibimos un mensaje de texto y su nombre aparece en la pantalla; esa incontrolable sensación de alegría y nerviosismo que nos cubre de pies a cabeza y que nos hace sonrojar cuando lo vemos; esa eterna sonrisa que se impregna en nuestros rostros con tan solo pensar en él. Luego, si además podemos ver en sus ojos que él también está teniendo los mismos pensamientos… eso es simplemente indescriptible. ¡Ah! Esos comienzos tan maravillosos…

Durante las vacaciones de verano estuve trabajando con un reconocido escritor de libretos cinematográficos que me enseñó desde cómo desarrollar una idea hasta cómo hablar con productores. Mi pasantilla estuvo estupenda, cada día aprendía algo nuevo, y en realidad fue mejor de lo que había imaginado. Pero a pesar de ello, había algo que me quitaba el sueño en las noches, no podía dejar de pensar en Gael y no entendía por qué. Tenía nada más un par de semanas de conocerlo, pero no podía dejar de pensar en la forma como me hacía sentir, lo extrañaba tanto. En esas tres semanas que tenía de conocerlo se había convertido en mi amigo más cercano, ni siquiera Hasan me comprendía tan bien como Gael. Me preguntaba si él también me extrañaba, cuestionaba por qué me había invitado a todos esos lugares, ¿por qué yo? ¿acaso era así con todos sus amigos? Cada día que pasaba lo extrañaba más, y quería contarle todas las cosas que me habían pasado en la pasantilla, ir a comer a lugares nuevos de los que había escuchado, y a todos los museos que no pudimos visitar durante esas dos semanas. Comencé a pensar que tal vez había dejado ir esto demasiado lejos, ¿qué tal si él no me veía así? Había creado esta involuntaria codependencia en este apuesto extraño que no tenía ni idea de lo que estaba pasando por mi mente.

Los tres meses de verano terminaron y nuevamente estábamos en Agosto, tenía la clase de baile con Gael ese viernes, y hasta entonces no me mandó ningún mensaje de texto y yo tampoco quise hacerlo. No me lo encontré en ningún lugar tampoco. Comencé a creer que tal vez no había regresado.

Ese viernes llegué al salón de baile, habían una cantidad pequeña de personas esperando al instructor, la mayoría eran niñas. Había un par de muchachos hablando entre sí, pero ninguno de ellos era Gael. Pregunté a una de las niñas si estaba en la clase correcta y me confirmó que sí. De pronto escuché que llamaron mi nombre, me volví y era una amiga que había conocido durante mi primer año pero se cambió de carrera y desde entonces no la había vuelto a ver. El instructor llegó y cerró la puerta, era un señor muy divertido: estatura pequeña, cabello rizado y una barba estilo Don Quijote. Nos pidió que moviéramos las sillas a los costados del salón para dejar espacio en el centro, luego nos pidió que hiciéramos dos líneas niñas a la derecha y niños a la izquierda. Poco a poco hicimos las parejas de baile, a mi me tocó bailar con un muchacho medio metro más alto que yo. Minutos después alguien tocó a la puerta, le pidieron que entrara por las puertas laterales y así lo hizo. Era Gael, al entrar no me vio, y una muchacha se acercó para bailar con él. Entonces el instructor se puso en medio y comenzó a explicarnos un poco sobre la historia del Vals, no recuerdo mucho pero me parece que se inició en Alemania. Nos enseñó algunos pasos básicos para luego poner música. Finalmente la puso y comenzamos a danzar, rotando parejas cada cierto tiempo. Después de bailar con como cinco muchachos, me tocó bailar con Gael. Nuestros pasos eran bastante torpes, él no sabía cómo guiarme y yo no sabía cómo seguirlo, fue tan divertido, en todo el verano no me había reído así.

Al final de la clase, el instructor nos dijo que la próxima semana era día de presentación, se suponía que teníamos que vestirnos de acuerdo al baile (Vals) y que luego íbamos a bailar.

Una semana después…

Pedí a mi familia que me mandaran mi vestido de graduación, era un vestido verde esmeralda corte sirena hasta media pierna y luego caía hasta los tobillos, ese vestido era hermoso. No me lo había puesto desde la fiesta de graduación, y pensé que esta sería una excusa perfecta para volverlo a usar. Me puse mis zapatos favoritos y recogí mi cabello en un moño despeinado.

Llegué al salón, y Gael ya estaba ahí, estaba afuera esperando con otros dos muchachos, al llegar me vio y sonrió. El instructor puso la música de fondo: Una vez en Diciembre, seguido por When a man loves a woman, y una más que no reconocí. Gael hizo una reverencia antes de comenzar a bailar, tomó mi mano para colocarla en su hombro y puso la suya poco más arriba de mi cintura, y me sobrevino un sentimiento muy lindo como si mis brazos estuvieran justo donde pertenecían. Lo miré a los ojos y sonreí, él me vio y rápidamente desvió la mirada. Mientras bailábamos me dejé llevar por la magia de la música, y en los giros él levemente me levantaba, yo sentía como si flotara.

Después de dos horas y media, la clase había finalizado. Salí para tomar un poco de aire, estaba rendida después de bailar por tanto tiempo. Era luna llena (lo recuerdo porque se veía preciosamente grande), Gael se quedó dentro del salón un poco pensativo, y después de varios minutos decidió acompañarme.

– ¿Cansada? –

– Sí, ya no soporto los zapatos, desearía haber traído zapatillas –

– Si quieres te llevo cargada -, ambos reímos.

Miró hacia atrás, respiró profundo, y sin decir una palabra se sentó a mi lado. Estuvimos sin hablar por unos minutos, quizá unos cinco minutos pero se sintieron eternos.

– ¿Qué tal Oregón? –

– Muy bien, de hecho firmamos unos contratos en el tiempo que estuve allá…- siempre había tenido las cosas más elocuentes para decir y esa noche estaba sorprendentemente callado.

– ¡Que me alegra! A mi me gustó mucho mi pasantilla también… -, él no dijo nada por casi dos minutos.

– Sabes…- dijo sin volverme a ver – me hiciste falta…- rió nerviosamente – Umm… es que no podía dejar de pensar en lo mucho que nos divertimos…-

– Sí, deberíamos repetirlo -, dije

– Y… – me volvió a ver – te ves linda esta noche-

– Gracias -, dije con voz chillona, ya lo había dicho antes y tomé normal el comentario.

– En serio, te vez muy muy linda -, su mirada estaba fija en mis ojos.

– Gracias -, volví a decir con timidez, bajé mi mirada, él giró su rostro – Tú también me hiciste falta -, continué, él levantó su mirada y me volvió a ver.

– ¿De verdad? – yo simplemente sonreí, pero no pude evitar que mis mejillas de sonrojaran. – … en serio espero no arruinarlo todo…- dijo, puso su mano derecha en mi mejilla, y acercó su rostro al mío y me besó.

 

[Espero hayas disfrutado este capítulo, es de mis favoritos ❤ 🙂 si te gustó tanto como a mi encantó escribirlo ¿Me harías un gran favor? Por favor haz lo siguiente :]

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En serio, gracias por leer, espero continues leyendo los demás capítulos, solo faltan unos pocos más :)!

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