Capítulo VI

Soñando despierta

Soñando despierta

Capítulo seis

Quizá no estaba siendo realista, y para ser sincera yo era una romántica sin remedio. Pero tal vez me encantaba poder tapar el sol con un dedo. Sí, estaba en mi propia burbujita, mi eterna canción de amor, mi perfecto cuento de hadas. Quizás olvidé ese dicho de “entre más alto vuelas, peor es la caída” o quizás estaba en esa urgencia por saber cómo sería el resto de mi vida y quien estaría en ella, ya sabes, esa urgencia que nos sobreviene cuando llegamos a los 20s.

El dejó de besarme y dijo “temía que ibas a abofetearme”, reímos.

Había estado involuntariamente pensando en ese momento por tanto tiempo que se sintió como si estuviese soñando despierta. Ese es el momento en que dejé ir mis miedos, mi temor era que el no sintiese lo mismo y sí sentía lo mismo, así que lo dejé entrar y cambié mis fantasías por la realidad frente a mis ojos.

Me llevó a mi apartamento esa noche y me dio un beso de despedida en la mejilla. Cuando desperté a la mañana siguiente no podía creer lo que había pasado, estaba tan feliz.

Mei, Tania, Hasan, Ahmed (un amigo de Hasan) y yo estábamos planeando ir al Fright Fest de Six Flags en Nueva Jersey, habíamos ido los dos años anteriores y se había convertido en una tradición. Como Ahmed era el único de nosotros con carro, íbamos a ir con él. Aún estábamos hablando de nuestros planes para ese día cuando Gael llegó, me abrazó por detrás y esto sorprendió a todos porque todavía no les había dicho sobre nosotros.

“¿Les importa si los acompaño?” preguntó cordialmente.

“Para nada, estamos hablando sobre el Fright Fest en Nueva Jersey, ¡deberías venir con nosotros!”

“No estoy seguro que cabemos todos en mi carro…” dijo Ahmed.

“Sí he escuchado de eso, puedo llevar mi coche, incluso puedo llevar a alguno de ustedes”

“Oh por Dios ¡sí!” dijo Mei con una voz chillona.

Gael tomó una silla y se sentó a mi lado, puso su brazo alrededor de mi hombro mientras el resto continuaba conversando.

“No sabía que ustedes dos estaban saliendo…” dijo Hasan con tono serio.

“Ella es absolutamente hermosa, no sé por qué me tarde tanto”, los ojos de Gael estaban fijos en mi. Hasan susurró algo para sí mismo pero no pude escuchar nada, de hecho ninguno de nosotros entendió.

“Disculpa, ¿puedes repetirlo?” preguntó Gael.

“¿Cuándo? ¿Cómo?” replicó Hasan.

“Hace un par de noches, después de la clase de baile”

“Ya veo…” eso fue todo lo que dijo Hasan. Desde la orilla de mi ojo pude ver a Ahmed volver a ver a Hasan sin decir nada.

“¡Estoy tan feliz por ustedes!” dijo Tania.

“¡Awww esto es tan emocionante!” dijo Mei.

Hasan continuó sin decir nada, simplemente se quedó callado y después de unos minutos se levantó diciendo que tenía que irse a entrenar.

“¿En qué equipo estás?” preguntó Gael.

“Es este juego…” respondí.

“No es un juego, es un deporte”, replicó Hasan.

“Claro… en fin, ¿haz visto Harry Potter?” continué.

“¿Eres parte del equipo de Quidditch?” preguntó Gael emocionado “¡Yo también!”

“¡Por eso me parecías tan familiar!” dijo Hasan.

“¡Ah mira que bien! Oye, pero la práctica no comienza hasta como dentro de dos horas”

“Sí, lo que pasa es que… tengo otras cosas que hacer primero, los veo más tarde, adiós Amelia”, Hasan se dio la vuelta y se fue. Después de unos segundos regresó y me dijo que una de las sociedades de honor de la que era parte iba a tener una gala y que le gustaría que lo acompañara, yo le dije que iría con él, como siempre lo había hecho.

Mientras tanto, mi historia de amor continuaba. En una de nuestras citas, íbamos caminando por la calle cuando vimos un puesto de flores, el vendedor tenía rosas amarillas, mis favoritas, entonces le dije a Gael que me gustaban mucho y él me compró una. Desde esa cita, como sabía que me encantaban las rosas amarillas, cada vez que salíamos me llevaba una rosa amarilla y un chocolate de coco. El chocolate de coco era porque a él le encantaban, me dijo que cuando era pequeño siempre que su papá le compraba chocolates a su mamá, él siempre tomaba el chocolate de coco. A mí no me gustaban tanto, pero el gesto era tan tierno de su parte que siempre pretendía amarlos. Recuerdo que mi apartamento solía esta lleno de rosas amarillas, y en mi nevera siempre habían chocolates de coco. Y siempre que salíamos y nos encontrábamos con alguno de sus amigos, él siempre me presentaba como su novia, eso me encantaba. Pasábamos tanto tiempo juntos y lo mejor es que nunca se nos acababa de qué hablar y nos reíamos tanto, todo era tan lindo.

El cumpleaños de Gael se aproximaba y quería hacer algo especial, estaba tan enfocada en su cumpleaños que olvidé por completo la gala de Hasan. Desafortunadamente, la gala resultó ser el mismo día que el cumpleaños de Gael y tuve que cancelarle a Hasan días antes de la gala. No me volvió a invitar a ningún otro evento así, llevaba a alguna otra amiga. Pensé que sentía como si estuviese reemplazando a mi mejor amigo con mi nuevo novio, y quizá en parte sí lo estaba haciendo.

[Espero hayas disfrutado este capítulo, es de mis favoritos ❤ 🙂 si te gustó tanto como a mi encantó escribirlo ¿Me harías un gran favor? Por favor haz lo siguiente :]

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Que emocionante, gracias por continuar leyendo. ¡Espero la termines!

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