Capítulo VII

bolsillo

Entonces, me dio un reloj de bolsillo

Capítulo siete

A veces es mejor decir “traté, pero no funcionó” que decir “lo hubiera intentado”. Ese miedo a “¿qué tal si no sale como espero?” “¿y si malinterpreto la situación?” nos atemoriza y forma una barrera que nos impide actuar. Y luego llenamos nuestro pasado con verdades sin decir, memorias incompletas y fantasías de lo que hubiera pasado. Recuerdo que mi maestra del noveno grado solía decir: el hubiera no existe porque ese momento ya pasó y no hiciste nada. Era una persona muy cerrada de mente, pero verdaderamente inteligente.

A esta altura de mi relación con Gael, yo había desarrollado un sentimiento más profundo, habíamos estado saliendo por alrededor de un año así que estaba segura de lo que sentía, pero temía admitirlo.

Estaba finalizando mi último año de universidad; ¡faltaban pocos días para la ceremonia de graduación! Gael también se estaba graduando, habíamos hablado sobre hacer algo juntos para celebrar, pero no estábamos seguros de qué. Hablamos sobre ir a Mexico, Argentina or Chile para visitar a su familia o tal vez ir a una de las islas del caribe, como Puerto Rico o República Dominicana. Pero nunca acordamos nada.

En mi clase de las 8AM, Hasan me habló sobre una oportunidad de trabajo para estudiantes de último año, era específicamente para escritores de libretos cinematográficos y directores de cine (Hasan quería ser director de cine), me dijo que había aplicado y que yo debería hacerlo también. El trabajo era en Los Angeles, no estaba segura de querer mudarme a LA, pero solo era una aplicación y Hasan me convenció de hacerlo. Mandé mi curriculum vitae y muestra de mis mejores libretos.

Esa noche Gael me llamó para que saliéramos a cenar porque quería decirme algo importante. Me emocioné mucho así que me puse el vestido más lindo en mi armario. Me llevó a un restaurante muy elegante, nos sentamos y hablamos sobre cosas de la universidad y otras boberías. Luego de algunos minutos, una pareja de ancianitos entraron al salón, se veían tan adorables. La señora vestía un traje de dama muy elegante y un collar de perlas, el esposo vestía uno de esos trajes elegantes que se ven en las películas antiguas, hasta podía ver un reloj de bolsillo saliendo del traje.

“¿Sabes qué es lo que siempre he querido tener?” dije mientras veía el reloj de bolsillo.

“¿Qué siempre has querido tener?”

“¡Un reloj de bolsillo!” dije emocionada.

“¿En serio? Pero siempre vez la hora en tu celular, aún cuando traes reloj”

“Es que es más fácil que estar averiguando palitos…”

“Entonces, ¿para qué lo quieres?”

“Porque se mira bien lindo, siempre que los veo en películas antiguas me hace querer uno, se que es infantil pero quiero uno”

“No lo es, yo siempre quise un helicóptero pero nunca tuve uno…” dijo, su mirada desviada como si estuviese recordando.

“Sí… mi reloj de bolsillo es más realista…”

“No los de tamaño real” rió “los que se manejan a control remoto. Mi padre solía tener uno, pero nunca me dejaba usarlo porque decía que lo iba a estrellar. Lo divertido es que él termino estrellándolo contra un árbol”

Continuamos hablando y luego él me quedó viendo y dijo que tenía una sorpresa. Sacó de su bolsillo dos boletos y los dio. Los boletos eran para República Dominicana, ya tenía reservaciones en el hotel para dos habitaciones triples. Ya les había dicho a los demás y estaba todo listo. Estaba un poco sorprendida que Mei y Ahmed habían estado de acuerdo porque ninguno hablaba una palabra de español, Hasan entendía bastante pero no lo hablaba con fluidez. Tania, Gael y yo habíamos crecido hablándolo así que no era problema. Había sido muy lindo de su parte haber planeado el viaje y estaba muy emocionada, pero pensaba que la cena era para algo más.

El vuelo salió la mañana siguiente después de la ceremonia de graduación. Llegamos relativamente temprano, así que desempacamos rápidamente y fuimos a la piscina. Al atardecer caminamos a orillas de la playa y nos quedamos ahí para una fogata. Nos sentamos alrededor y comimos muchos s’mores. No me di cuenta cuando fue, pero en algún momento Mei, Hasan, Ahmed y Tania se levantaron y se fueron, y de pronto Gael y yo estábamos solos frente a la fogata. El sostenía un s’more en su mano y lo puso a un lado. Me vio a los ojos y me dio esa mirada que siempre me hacía sentir mariposas en el estómago, me dijo que me veía muy linda esa noche, yo desvié la mirada.

“Se que no hemos hablado sobre esto, pero creo que debemos hacerlo. Nos acabamos de graduar ¿qué pasará ahora? ¿regresarás a Oregon?” le pregunté. El desvió la mirada y no dijo nada por algunos segundos.

“Apliqué a un trabajo hoy, es en Los Angeles”, él subió su mirada confundido “no te preocupes es súper competitivo dudo que lo obtenga, y… quiero quedarme en Nueva York contigo”, mi voz se quebrantó un poco al decir esas últimas palabras.

“Amelia… no te lo había dicho pero en los últimos meses nos han llegado muchos proyectos, grandes proyectos, todos en Chicago. Mi padre quiere abrir una oficina allá y quiere que yo esté a cargo de ella”

“¿¡Chicago!?”

“Sí…”

“Entonces… ¿vas a…? ¿Qué le dijiste?”

“Le hablé sobre la idea de Nueva York, le dije que sería una buena inversión”, el evitaba el contacto visual mientras hablaba.

“¿Qué dijo él?”

“No cree que sea buena idea”

No quise seguir haciendo preguntas porque parecía que esta conversación se dirigía hacia una oración que no quería escuchar. Bajé la mirada y vi la arena bajo mis pies ligeramente iluminada por la fogata y la luz de la luna, intenté contener las lágrimas que estaban a punto que empacar mis mejillas. El volvió su mirada hacia mí y me rodeó con sus brazos.

“Amelia, creo que eras la niña más linda que he visto, y si te traje acá y le dije a tus amigos que nos dejaran solos, no fue para decirte que me iba a ir”, sacó una cajita de su bolsillo.

“¿Qué es eso?”

“Es un regalo para ti”, me dijo la cajita.

La abrí y era un reloj de bolsillo con mis iniciales en él.

“Ábrelo”, dijo emocionado.

Así lo hice y dentro había un mensaje:

Amelia, esta es la primera vez que alguien me ha hecho sentir de esta forma y nunca había dicho esto antes TE AMO.

Gael

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En serio, gracias por leer, espero continues leyendo los demás capítulos, solo faltan unos más :)!

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